viernes, 9 de noviembre de 2012

Lola. Capítulo 3.

-¿Holaaaaaa?- Cuando por fin reaccionó, delante de su cara se agitaba una mano, que parecía querer sacarla sacar de aquel recuerdo tan doloroso...-Soy Clara, te he visto de arriba a abajo un poco perdida, si te puedo ayudar en algo, soy experta en ese trasto infernal que te está amargando...

Lola no contestaba, no acababa de entender a que se refería hasta que se volvió a fijar en las fotocopias que aún sostenía. Asintió con la cabeza y se las pasó a Clara, que sonriente le tendía la mano.
Con un rápido movimiento, tecleó en el panel y el cacharro reanudó su marcha.

-Es cuestión de hacer las cosas con cariño...los de marketing piensan que con un golpe todo se arregla- exclamó...y Lola se estremeció ante ese comentario, llevando una mano sobre la otra y tapando sus cicatrices. -¿He dicho algo malo?- pasando su expresión de la alegría a la preocupación.
-No, no, que va...Soy Lola, encantada. Creo que necesito encontrar mi sitio en la empresa todavía- y a la vez forzó una sonrisa, esa misma que engañaba al resto con tanta facilidad.
-Ya...bueno, si me necesitas, estoy al fondo del pasillo-

Suspiró aliviada, esta vez se le había notado demasiado, no podía volver a pasar.

Dicen que cuando te encuentras bien en un lugar o con una persona, las horas corren como si fueran segundos, pero ¿que ocurre cuando lo que quieres es no volver a casa?
Que tus ojos se fijan a cada momento en el reloj que está en la pared y parece que no quisieran avanzar sus agujas. Es extraño, pero el pánico te paraliza de tal manera, que hasta el tiempo acompaña tu sufrimiento.
Tras lo que le parecieron días, recogió con prisas su bolso, no sin antes colocar con precisión cada boli al lado de otro, cada papel perfectamente alineado...Sin percatarse de que Clara la observaba extrañada. 

Cuando levantó la vista, ahogó un intento de gritar.

-Disculpa, no quería asustarte- sonreía de nuevo- Pero eres la persona más ordenada que he visto en mi vida- Si te jugaras un cardenal con cada error, tú también lo serías...
-Es la costumbre- de nuevo forzó una sonrisa y salió por la puerta, mientras se despedía de todos.

El camino a casa se le antojó eterno, repasaba con la mirada desde el bus cada árbol, cada ladrillo de las aceras, como si por primera vez los viera, la sensación de volver a esas calles era algo que le provocaba escalofríos, se sentía como el pajarito al que su madre empuja del nido por segunda vez, sabe que va a caer, pero debe hacerlo si algún día quiere volver a volar.

Tras 45 interminables minutos, llegó a casa.
...Silencio...
Estaba sola.

Cuando oyó abrirse la puerta se levantó y abrazó a su marido, él la aferro con fuerza y la besó en la frente, mientras una lágrima recorría las mejillas de ambos...

2 comentarios:

  1. Lola ha de reaccionar ya , ha de dejar al marido e independizarse a la de ya...

    El abrazo y el lloro de ambos, no se porque, ando perdida con la historia, he repasado los dos capítulos anteriores y no entiendo muy bien a que vienen las lagrimas de él...

    Esperando otro nuevo capítulo :)

    Besos :)

    ResponderEliminar
  2. O_o ami me pasa igual a que viene lo del beso y la lagrima y el abrazo de ella???

    ResponderEliminar